¡ENHORABUENA! ¡HAS ENCONTRADO EL GEOCACHÉ DE LA LAGUNA DE LOR!

Esta laguna, situada entre Ablitas y Cascante, tiene su origen en un pequeño embalse natural recrecido artificialmente con aguas provenientes del Moncayo y constituye uno de los 10 humedales más importantes de Navarra.

Rodeada hoy por vides y olivos, siempre custodiada por el imponente Moncayo, cuya silueta vista desde la laguna recuerda la de un obispo yaciente, está ubicada junto al despoblado de Lor.


Un lugar lleno de vida

Si llevas prismáticos contigo durante tu visita, podrás aprovechar para observar las aves que la habitan y que varían, según la época del año, entre las especies provenientes del norte de Europa, que buscan su refugio durante el otoño-invierno, y las que vienen en verano desde África. En la laguna de Lor podrás avistar especies como la focha, el ánade real, el somormujo lavanco,  la garza real, el pato colorado, el porrón europeo, etc.

Actualmente es un coto de pesca privado, por lo que durante tu visita has de ser prudente, tanto por los pescadores como por la fauna que vive en ella. Además, aunque en verano pueda ser tentador, el baño está prohibido. Eso sí, si la visitas durante el mes de agosto, podrás recolectar moras silvestres y merendar allí mismo.


Leyendas y misterios en torno a la laguna

Algunas leyendas dicen que la laguna está habitada por hadas y que, si guardas silencio, podrás oír sus risas. Más allá de la imaginación de los visitantes, está la explicación a este misterio: algunas aves que rondan la laguna emiten sonidos que pueden asemejarse a la risa fantasiosa que tendría un hada.

Otras leyendas negras, más siniestras, hablan de lamentos y murmullos. Esto se debe a  la combinación que producen los sonidos de las aves o el murmullo de la vegetación mecida por el viento; unido a las trágicas historias de ahogamientos en la laguna.


El despoblado de Lor

Se cree que su nombre primitivo pudo ser «el Oro», y el origen de esta población pudo estar en la época romana, por su ubicación próxima a la calzada.

Contaba con castillo e iglesia (hasta su demolición en 1780), ya que así consta en varios documentos. En 1409, se entregaron de forma definitiva sus rentas a Martín Enríquez de Lacarra, III señor de Ablitas, quedando esta familia vinculada al lugar y su iglesia.

Su despoblación data de mediados del siglo XVII. Actualmente, su jurisdicción municipal pertenece a Cascante y apenas quedan restos por la explotación agrícola del terreno.


OTRAS VISITAS DE INTERÉS EN LA ZONA

Despoblado de Pedriz: Un camino une la laguna con el despoblado de Pedriz, donde destacan los restos de un torreón medieval y de una pared de su iglesia del siglo XVI adosada al mismo. Podría tener orígenes de población romana por su proximidad a la calzada romana, al igual que ocurre con el despoblado de Lor.

La despoblación data de mediados del siglo XX y hoy existen en el lugar algunas fincas de recreo. La jurisdicción de este lugar es de Ablitas, mientras que su iglesia es potestad de Murchante, donde se conserva la imagen original de San Juan Bautista.

Calzada romana: Junto a la laguna de Lor, también transcurre la calzada romana de la Via de Italia in Hispania y que comunica con la cercana ciudad romana de Cascantum (Cascante). En esta zona del trazado no quedan apenas restos, por lo que es mejor visitar el área de interpretación de la Calzada Romana en Ablitas que tiene su acceso directo por la carretera Ablitas-Ribaforada.


ENLACES DE INTERÉS

La laguna de Lor en turismo.navarra.com

La calzada romana a su paso por Ablitas